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La isla sin nombre

Transición

Transición Exploro los alrededores con calma, me he quitado los zapatos y camino lento, precavido. Siento las texturas, lo duro, lo blando, las ramas y la arena, la hojarasca y su humedad verde oscura. Hay un tipo de palmera de tronco liso que abrazo, dicen que perdona eso que yo creo que es pecado.
El sol ha querido ceder protagonismo al mar, y ha ido a refugiarse entre algodones. La brisa me levanta la piel, imagino a su intérprete lejano, quizá en otra isla igual que yo. Al poco estoy cansado, mis pies de zapato y asfalto no toleran la desnudez todavía. La transición es mucho más lenta que mi paciencia, y por eso mismo tarda más en suceder. Tanta belleza también me agota los ojos, demasiada luz, necesito cerrarlos, y tumbarme en una hamaca imaginaria mientras tú me cantas suave, con tu olor acunador de vainilla.

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